martes, 20 de noviembre de 2012

Juez Árbitro

Quién me iba a decir hace más o menos un año y medio cuando Iván me propuso colaborar como ayudante de juez de zona en una competición de trial que organizaba el club que la cosa terminaría por estos derroteros; porque llegó el día de la prueba y me gustó la tarea, pero la cosa no pasó de ahí.
Unos meses después, a principios de este año me hizo una nueva propuesta: sacarme la licencia de juez árbitro, junto a Leire que ya se había decidido; y algo debo tener, alguna neurona cortocircuitada o similar que hace que me atraiga casi cualquier tipo de reto, porque nuevamente la respuesta fue afirmativa sin tener que pensarlo más de unos segundos.
A partir de ese momento en teoría un año como aspirante a juez árbitro (que en realidad no llega al año) asistiendo a alguna carrera para comenzar a ver el mundillo de las diferentes modalidades de ciclismo, otra carrera de trial organizada por el club (ésta ya como campeonato regional, prueba oficial), y por fin nos dan el temario para preparar el examen. Desde ese momento casi dos meses yendo una tarde por semana a Salamanca con Leire y Alfonso (los 3 candidatos, conmigo, que nos presentaremos al examen) en jornadas marathonianas de 5-6 horas para aprender los diferentes reglamentos y finalmente el pasado fin de semana llegó la fecha: el sábado jornada completa en Tordesillas para preparar con el resto de candidatos de Castilla y León de la mano de dos mandatarios del estamento arbitral de la comunidad el examen del domingo.
Una jornada del sábado que al menos a mí me sirvió para ver lo bien que nos había preparado Isabel para la prueba, a quien tampoco podemos negar ni una pizca de mérito pues nos ha instruido de forma totalmente altruista, ofreciéndonos su tiempo, conocimientos y experiencia, prácticamente inyectándonos en vena su pasión por un deporte desconocido para la mayoría del público.
Y creo que no me equivoco al decir que el ciclismo es un desconocido para la mayoría de la gente, pues no es sólo la vuelta por etapas que vemos en la televisión (Tour, Giro, Vuelta y similares), sino que hay otras modalidades menos conocidas pero, al menos para mí, más apasionantes si cabe.
A la espera del resultado de la prueba, que creo que será superada por todos, me quedo con lo vivido hasta ahora en compañía de un grupo de personas apasionadas, que nos han arropado e inculcado una forma diferente de vivir este deporte, desde un punto de vista que nunca habría imaginado pero que espero que me permita asomarme a un sinfín de vivencias y buenas experiencias.
Y por último, otra cosa que he aprendido este fin de semana en Tordesillas es que la Delegación de Salamanca de la Federación de Castilla y León de ciclismo es diferente, compuesta por un grupo de personas que no dudan en ayudarte y llevarte de la mano para hacerte entender y vivir un deporte que les apasiona.

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