lunes, 31 de diciembre de 2012

Pudding de moka

Puddingde Moka.
Cocino para mi, por lo que las cantidades son moderadas y los tiempos de cocción relativamente cortos, lo que me permite dedicarle toda la atención necesaria al proceso. Así, cuando hago una receta como la que describo a continuación me puedo permitir estar removiendo constantemente la mezcla mientras espesa y evitar la formación de grumos entre otros posibles inconvenientes, pues el tiempo que requiere no va mucho más allá de los 10 minutos, cosa que cuando las cantidades son superiores (para 4-5 raciones por ejemplo) es algo más complicado por el incremento de tiempo que supone.

Pero cuando la ocasión requiere mayores cantidades y mayor tiempo porque cocino para más gente lo que puede ser un inconveniente relativo (mayor inversión de tiempo, mayor dedicación) se ve compensado con creces cuando tras probarlo te dicen que les ha gustado. Se nota cuando el elogio es sincero, y en esas ocasiones, debo reconocerlo, me llena de satisfacción y alegría, aunque por fuera no se me note.
Sobre esta receta, un pudding de moka, una crema de sabores muy equilibrados donde ningún ingrediente resalta sobre los demás; pero ojo, porque si variamos las proporciones relativas de alguno de ellos el resultado cambia completamente, pues el ingrediente que incrementemos cobrará mucho protagonismo y enmascarará al resto.
Y por si fuera poco, además de rico no es un postre muy calórico, pues la cantidad de azúcar es pequeña, así que es un capricho que nos podemos dar con relativa frecuencia.

Ingredientes:
Nº raciones: 1
  1. 125 ml. de leche
  2. 10 gr. de maizena
  3. 10 gr. de azúcar
  4. 5 gr. de café soluble
  5. 4 gr. de cacao en polvo, puro
  6. 1 hilo de extracto de vainilla

Elaboración:
En la cazuela en que lo vayamos a cocinar echamos la leche y la maizena y disolvemos ésta completamente.
Añadimos el resto de ingredientes y ponemos en el fuego a potencia media-baja; inicialmente un poco más alto hasta que vemos que coge temperatura pero luego lo bajamos.
Cocinamos removiendo para disolver todos los ingredientes y que no se formen grumos, y evitando en todo momento que llegue a ebullición.
El proceso es relativamente rápido y en 10-12 minutos lo tenemos. La mezcla va engordando y cuando tenemos una textura próxima a unas natillas un poco espesas lo retiramos del fuego y seguimos removiendo unos momentos.
Dejamos entibiar un poco y ya lo podemos verter en el recipiente en que lo serviremos para dejar enfriar totalmente y que termine de engordar.
Refrigeramos tapado con papel de aluminio para evitar que se forme costra; al servir en esta ocasión he espolvoreado un poco de hierbabuena (mejor fresca, aunque como no tenía ha tenido que ser seca), que le da una nota de frescor diferente.
Es muy fácil y el resultado final muy bueno; animaos a hacerlo!!!

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