viernes, 12 de abril de 2013

Sapillos (repápalos) de leche

Sapillos de leche.
Sapillos de leche, repápalos extremeños, huevos buñuelos... diferentes nombres para el mismo postre; inicialmente lo conocí como sapillos de leche, postre típico del Valle de Jerte en Cáceres (Extremadura) en la época de Semana Santa, y en posteriores búsquedas supe que también se les conoce como repápalos extremeños y que incluso hay versiones saladas. Finalmente, gracias a Maribel y Agustín supe que el mismo era conocido como huevos buñuelos, denominación que tal vez sea la que mejor defina al postre, pues no dejan de ser una especie de buñuelos.
De cualquier forma es un dulce magnífico, sencillo, de elaboración relativamente rápida y cuyo sabor me recuerda mucho a las torrijas;
de hecho los ingredientes son básicamente los mismos aunque tratados de diferente manera y en diferente orden.

Como en todos los postres tradicionales prácticamente encontramos tantas versiones como casas en las que se elabora, así que podemos encontrarlos con miga de pan atrasado (probablemente sea la versión genuina) o con pan rallado que se mezcla con huevo batido y azúcar hasta conseguir una masa casi líquida que tras el reposo adquiere mayor consistencia, aunque sin llegar a ser sólida; se fríe en abundante aceite en forma de bolas pequeñas que crecen como los buñuelos y finalmente se terminan cociendo en leche infusionada.
En unas zonas es típico de Semana Santa y en otros sitios encuentras que se suele preparar en verano, de ahí que también se encuentren diferencias en el modo de consumirlo, pues unas veces se insta a tomarlo caliente, recién hecho, y otras en frío tras un reposo, siempre bañado la leche en que se ha cocido para obtener un bocado tierno, jugoso y sabroso. Lo he probado de las dos maneras y me quedo con la versión caliente.
A pesar de haber dicho que la masa se hace con huevo, miga de pan y azúcar, me he tomado la libertad de sustituir este último ingrediente por extracto de vainilla para no abusar de él, pues la leche infusionada también lleva su porción de azúcar.

Ingredientes:
Nº raciones: 1

  1. 1 huevo (L)
  2. pan rallado (unos 30 gr.)
  3. extracto de vainilla
  4. 120 ml. de leche
  5. 1 cs de azúcar (15-20 gr.)
  6. 1 rama de canela
  7. cáscara de naranja
  8. aceite para freír (de girasol en esta ocasión por su sabor más neutro que el de oliva)

Elaboración:
Comenzamos batiendo el huevo junto con el extracto de vainilla.
Añadimos el pan rallado, poco a poco y vamos mezclado hasta conseguir una masa ligera, tirando a líquida; dejamos reposar para que el pan rallado vaya absorbiendo el líquido y se espese un poco (si tras el reposo quedase demasiado seca la masa la aligeramos con un poco de leche).
Mientras tanto calentamos el aceite y en una cazuela ponemos a fuego bajo-medio la leche con el azúcar, la cáscara de naranja y la rama de canela para que se vaya infusionando.
Una vez caliente el aceite (aunque no en exceso para que los sapillos no queden crudos por dentro) vamos añadiendo la masa y doramos por ambas caras, retiramos y eliminamos el exceso de aceite con papel absorbente.
Finalmente añadimos los sapillos a la leche que estamos infusionando y cocemos durante unos minutos.
Retiramos del fuego y servimos en una cazuela con la leche, calientes o fríos, de cualquier manera sabrosos y tiernos.

No hay comentarios :