miércoles, 22 de mayo de 2013

Milhoja de manzana y crema

Milhoja de crema.
Navengando por internet encontré la receta de un pastel griego relleno de crema llamado galaktoboureko. Enseguida supe que tenía que probar la crema, parecida a la clásica pastelera pero con sémola de trigo fino, así que guardé la página hasta dar con una idea que me convenciese para emplearla. El blog en cuestión es Asopaipas, y ya me ha servido de inspiración anteriormente, pues tiene un poco de todo y siempre cosas sencillas.

Tampoco he seguido al pie de la letra la receta de la crema, pero aún así el resultado ha sido muy bueno, con una textura granulosa a la hora de comerla que recuerda al cuscús y un sabor a limón intenso, ya que he sustituído la ralladura de naranja por la de limón entre otros cambios.
Las "tapas" de la milhoja son de manzana pochada con un poco de mantequilla, que cocinada a fuego lento desprende un aroma mientras se está haciendo que dan ganas de comerla en el momento. Se podría caramelizar añadiendo un poco de azúcar al final de la cocción, y confieso que lo pensé, pero la crema ya es suficientemente dulce.
Es una receta muy sencilla de preparar, pero requiere un poco de tiempo para cocinar la manzana y la crema, que dejamos bien espesa para poder montar la milhoja sin que se desparrame. EL reposo es obligatorio, así que lo podemos preparar el día antes y reservamos en el frigorífico hasta el momento de comerlo, ganando así en intensidad de sabor.
Finalmente, con las cantidades especificadas para la crema obtenemos demasiada; emplearemos la que necesitemos y reservamos el resto para otra receta.

Ingredientes:
Nº raciones: 2
250 ml. de leche
70 gr. de azúcar
60 gr. de sémola de trigo fino
1 huevo (L)
1 limón (su ralladura)
1 manzana mediana
1 nuez de mantequilla
canela en polvo

Elaboración:
Comenzamos con la manzana; la pelamos, descorazonamos y cortamos en gajos finos, en torno a 1 mm. de grosor. La cocinamos en una sartén o cazuela antiadherente a fuego bajo-medio en la que previamente hemos fundido la mantequilla. La vamos removiendo de vez en cuando con cuidado para que no se deshagan los gajos. Cuando esté tierna la manzana pero aún sin deshacerse la retiramos del fuego y dejamos templar.
Por otro lado preparamos la crema: mezclamos la sémola, el huevo y el azúcar y batimos a mano para integrar todos los ingredientes obteniendo una crema densa.
Añadimos la leche y volvemos a mezclar para tener un batido sin grumos que llevamos al fuego y cocinamos a potencia media removiendo constantemente con las varillas para que no se nos pegue. La mantendremos en el fuego hasta espesar, de forma que tengamos una crema consistente; es entonces cuando retiramos del mismo y añadimos la ralladura del limón, la cantidad un poco al gusto según lo intenso que queramos el sabor de la crema. Removemos un poco más fuera del fuego y dejamos templar, ganando en consistencia.
Llega el momento del montaje, así que ayudados de un molde de emplatar (lo he forrado de papel de aluminio para que el delmoldado sea fácil y no se rompa la milhoja) cubrimos la base con la mitad de la manzana pochada. Añadimos la crema que necesitemos y finalmente cubrimos la superficie con el resto de la manzana, disponiendo los gajos de forma más o menos estética según los gustos.
Cubrimos la superficie con un poco de papel de aluminio y refrigeramos hasta su consumo, cuando la desmoldamos y espolvoreamos con un poco de canela molida.
Muy buena.

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