viernes, 16 de agosto de 2013

Viaje al inframundo

ciclismo, enduro, mountain bike
Un tramo del camino.
Jueves 15.

Después de cruzar la tarde anterior toda la meseta norte de la península de suroeste a noreste llego a Aínsa, en la comarca del Sobrarbe en pleno Pirineo Central; es la población donde me alojaré los 3-4 días que voy a permanecer en la zona disfrutando de parte de las rutas del centro BTT Zona Zero, orientado a la disciplina del enduro.

"Viaje al inframundo" es la primera de la lista, de nivel de dificultad técnica negro: muy difícil; unos 55 km que según los folletos me llevarán entre 9 y 12 horas. Comienzo con calma por un terreno fácil y casi llano siguiendo el track en el gps, pues esta ruta no está balizada com se indica en la descripción de la web; aún así hay tramos que coinciden con otras rutas, sobre todo al comienzo, así que vamos viendo las balizas homologadas.

En un momento dado llegamos a un desvío e inmediatamente "entramos en materia", comenzando a circular por zonas pedregosas, sendros estrechos en medio del bosque, pasos delicados... un poco de todo, principalmente de subida hasta llegar a una población abandonada: Morcat, cuyo nombre me recuerda a la saga "El Señor de los Anillos" y que por entorno y estética bien podríamos esperar ver algún hobbit. Aquí me encuentro con Enrique, de Valencia, que también está haciendo rutas por el centro durante unos días; intercambiamos impresiones sobre las rutasque tenemos en mente y no se anima a acompañarme en ésta porque son más kilómetros de los que quiere hacer.

Sigo camino, subiendo hasta el que será el punto más alto de la jornada para disfrutar de unas vistas impresionates y a partir de aquí comenzar un descenso por sendero con algo de piedra suelta, estrecho y divertido, con algún paso algo más complicado. Parece que acabo el descenso después de unos 5 kilómetros y se nota la exigencia del mismo.

Queda mucha ruta aún, más de la mitad, y voy a intercalar en ella tramos de subida técnica aunque ciclable con bajadas en unos casos técnicas, en otros divertidas, algunos tramos por crestas de lomas que quitan el hipo... mucha diversión en una ruta que al final casi se hace larga por la exigencia física y las condiciones meteorológicas, con calor por encima de los 30ºC la mayor parte del tiempo y mucha humedad, que me ha obligado a beber mucho, unos 5 litros de agua en ruta más lo de después de la misma para recuperar.

Tras 8 horas de ruta llego al hotel contento porque a pesar de las advertencias de ser un centro complicado con rutas de dificultad extrema, sobre todo en comparación con el resto de los existentes en España, he comprobado que estoy a la altura.

Después de dar un manguerazo a la bici es mi turno para la ducha reparadora, y para terminar el día, una visita a la población, que aunque pequeña tiene un casco antiguo medieval muy cuidado.

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