jueves, 20 de marzo de 2014

Panecillos de canela y miel

Panecillos de canela y miel; cinnamon and honey buns
Panecillos de canela y miel
Para un desayuno o una merienda, solos o abiertos a la mitad untados con alguna mermelada, mantequilla y por qué no unas lonchas de fiambre o un queso tierno. Las posibilidades de combinación son muchas por no decir ilimitadas para estos panecillos sencillos de preparar a pesar de requerir un tiempo de levado de la masa, pero merece la pena la previsión necesaria para poder tomarlos en el momento deseado.

Habitualmente cuando hacemos alguna masa enriquecida con mantequilla se vuelve difícil de trabajar al principio por lo pegajosa que es, cosa que no ocurre en este caso porque la cambiamos por aceite, que es absorbido prácticamente al instante por la harina. En cambio es la miel la que nos puede complicar la tarea, aunque no en exceso; la que he empleado estaba en estado sólido, así que la solución es sencilla añadiéndola cuando casi tenemos lista la masa de forma que la extendemos sobre la mesa de trabjo, echamos encima la miel y amasamos haciendo unos pliegues hasta que se incorpore por completo.

Es una masa muy aromática gracias a la canela y la miel, y desde que la estamos trabajando podemos percibir esos olores que se van a intensificar con el fermentado, algo más lento de lo normal por la presencia de grasas en la masa; de todas formas siempre podemos hacer el primer levado de larga duración durante la noche y en el frigorífico si los queremos preparar para el desayuno; así, por la mañana sólo deberemos desgasificar ligeramente a la vez que templamos la masa con el calor de las propias manos y fermentar por segunda vez, ya en torno a 30 minutos. La cocción es a la plancha, sin horno, recordando a los english muffins, a temperatura media para que se cocinendebidamente por dentro y dorando por ambas caras.

Templados, recién cocinados, están de vicio.

Ingredientes:
Nº raciones: 4 panecillos

  1. 150 gr. de harina de fuerza
  2. 3 gr. de levadura seca de panadero (Maizena)
  3. 75 ml. de agua
  4. 15 ml. de AOVE
  5. 1 cc canela en polvo (5 gr.)
  6. 30 gr. de miel
  7. sal


Elaboración:
En un bol suficientemente amplio echamos la harina tamizada, la levadura y la canela y las mezclamos bien.
Agregamos el aceite y el agua (tibia) y mezclamos bien con la ayuda de una espátula, hasta tener una masa suave, cuando incorporamos la sal; seguimos trabajando la masa con la ayuda de la espátula hasta que no se pegue a las paredes del recipiente, cuando la echamos sobre la mesa de trabajo y la comenzamos a amasar manualmente intercalando períodos de reposo de unos 5 minutos para que el glútense relaje, facilitándonos la tarea.

La extendemos sobre la mesa, añadimos la miel y amasamos haciendo pliegues para incorporarla totalmente; cuando consigamos una masa suave, homogénea y elástica la hacemos una bola y la depositamos en un recipiente ligeramente engrasado, cubrimos con film transparente y dejamos fermentar en un lugar cálido (no más de 40 ºC) hasta duplicar su volumen; puede ser junto a la caldera, dentro del horno (sobre todo si lo hemos tenido encendido recientemente), etc.

Al cabo de unas 2 horas la masa ya estará lista; la desgasificamos ligeramente, dividimos en porciones de unos 50 gr. y formamos bolas con ellas. las aplastamos con la palma de la mano dejándolas con un grosor de entre 0,5 y 1 cm. y dejamos fermentar nuevamente, entre 25 y 30 minutos.

Calentamos una plancha y la engrsamos ligeramente con un poco de aceite o mantequilla y cocinamos en ella los panecillos, a potencia media, hasta estar dorados por ambas caras.

Los dejamos templar y los tenemos listos para tomar, solos o abiertos por la mitad y untados con un poco de mermelada, por ejemplo.

Muy ricos, sabrosos.

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