lunes, 26 de mayo de 2014

Natillas de chocolate blanco

Natillas de chocolate blanco; white chocolate custard
Natillas de chocolate blanco
Cremosas en su justa medida, ni demasiado líquidas ni demasiado espesas y con un sabor acorde a esa textura, suave y no excesivamente dulce; un postre para nada pesado que nos dejará un sabor de boca que no nos querremos quitar.

La cantidad de chocolate blanco empleada no es mucha, así que no es muy acusado su sabor a pesar de que normalmente suele resaltar sobre el resto de ingredientes; eso sí, neutraliza por completo el sabor a huevo que habrían tenido las natillas de no llevar el chocolate blanco, lo cual es mucho decir teniendo en cuenta que el empleado es un huevo de corral, mucho más sabroso que cualquiera que compremos en el supermercado.

El sabor que sí es muy nítido es el de la canela, espolvoreada en el preciso instante en que servimos las natillas para que no se empape.

Habitualmente no añado maizena a las natillas, pero como el huevo no era muy grande he preferido ayudar un poco con este espesante que no aporta sabor.

Ingredientes:
Nº raciones: 2

  1. 240 ml. de leche entera
  2. 20 gr. de azúcar
  3. 25 gr. de chocolate blanco
  4. 10 gr. de maizena
  5. 1 yema de huevo (M)
  6. canela en polvo


Elaboración:
Comenzamos echando en una cazuela apropiada 200 ml. de leche, el azúcar y el chocolate blanco picado fino y calentamos en el fuego a potencia media y removiendo para disolver el azúcar y el chocolate; una vez conseguido retiramos la cazuela del fuego y dejamos templar mientras seguimos con el resto de ingredientes.

Separamos la yema y la clara del huevo y agregamos a la primera la maizena y el resto de la leche; mezclamos hasta tener un batido sin grumos y lo incorporamos a la cazuela donde tenemos la leche con el azúcar y chocolate diluidos.

Cocinamos a fuego medio agitando con unas varillas para evitar la formación de grumos y cuando comience a espesar la mezcla la retiramos del fuego, aunque seguimos removiendo con las varillas unos momentos más; tendremos una crema fina, sin grumos, que espesará un poco más a medida que se vaya enfriando.

Repartimos en los recipientes de servicio, cubrimos con film en ligero contacto con la superficie para evitar que se forme costra y dejamos enfriar a temperatura ambiente; ya frías las natillas conservamos en el frigorífico hasta su consumo, cuando espolvoreamos la superficie con canela en polvo al gusto.

No podrás parar de comer.

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