lunes, 5 de mayo de 2014

Tan parecido y tan diferente

Arribes del Duero
Río Duero. Portugal en la orilla opuesta
 Terminó el puente (para el que lo haya disfrutado) y se puede decir que lo empecé y terminé de la misma manera, con sendas jornadas en torno a la bicicleta. O no; a simple vista puede parecer que han sido iguales: cargo la bici al coche a primera hora de la mañana para desplazarme al lugar por el que disfrutaré de la misma, rutas para hacer con tranquilidad y gozando de la espectacularidad de los paisajes, comida campestre y vuelta a casa.

Si me fijo con un poco más de detalle veo que son 2 jornadas totalmente diferentes por entorno, por tipo de ruta y por compañía. Una de ellas, la primera en el tiempo, se desarrolla en torno a los Arribes del Duero con principio y fin en Villarino de los Aires para transitar por caminos sin dificultad técnica y bastante llanos, la ida y la vuelta prácticamente por el mismo sitio y regalando la vista con unas vistas impresionantes del río Duero ejerciendo de frontera natural entre España y Portugal; la comida en el paraje conocido como Ambasaguas, en el mismo punto en que el Tormes suelta sus aguas al Duero, casera, por supuesto.

En la segunda jornada cambio los Arribes por las Hurdes, los llanos por las montañas. Esta ruta es diferente, sólo hay que fijarse en el marco en que se desarrolla, en plena montaña extremeña; comienza en Riomalo de Arriba, pequeño pueblo semiabandonado (literalmente no tiene más de 4-6 habitantes) encajonado en la sierra y aunque el final de la ruta es el mismo pueblo no repetimos caminos, sino que dibujamos un bucle en el mapa buscando descensos prolongados más o menos técnicos. Pero para bajar primero hay que subir, así que comenzamos con un subida por pista de buen firme para coronar el Pico de los Carrascos y descender por la senda de Alfonso XIII hasta Casares de Hurdes, un sendero divertido, rápido y con poco agarre en muchos tramos; volvemos a subir al mismo pico pero por otra pista desde la vertientente de Nuñomoral y descendemos nuevamente a Riomalo de Arriba por otro tramo de la senda de Alfonso XIII, muy técnica, estrecha y pedregosa. La comida nuevamente casera en un pequeño merendero resguardados del sol por la misma pared que supone la sierra.
Senda de Alfonso XIII; Alfonso XIII trail
Tramo de descenso en la senda de Alfonso XIII

Sobre la compañía no puedo hacer comparaciones; las personas son diferentes, la forma de ser y pensar son diferentes, los gustos son diferentes.

¿Con cuál me quedo? Con las 2. No hay una mejor que otra, ambas son geniales por la actividad desarrollada y por la compañía con quien lo hago. No hay posible comparación ni posible elección, es como cuando se pregunta a un niño a quién quiere más, a papá o a mamá.

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