jueves, 11 de diciembre de 2014

Sopa inglesa (zuppa inglese)

Sopa inglesa; zuppa inglese
Sopa inglesa (zuppa inglese)

Un postre italiano del que no se tienen claros los orígenes pero lo más probable es que comenzase siendo una receta para aprovechar sobras de otros dulces, con bizcochos atrasados, fruta y crema pastelera; los bizcochos estarían secos, así que se les emborrachaba con algún almíbar o más probablemente licor. Por su disposición recuerda al tiramisú, pues se alternan capas de bizcocho, fruta y crema pastelera, y en versiones más recientes se suele cubrir con una capa de chocolate en muchos casos.

Normalmente lo vemos presentado en recipientes transparentes para los casos de una única ración por aquello de apreciar bien las diferentes capas o como una tarta grande con planchas de bizcocho enteras, pero yo lo imagino en sus inicios con bizcochos demenuzados, troceados para hacer las capas dentro de un recipiente de una ración y así es como lo he hecho: bizcocho en pedazos, cubiertos por crema pastelera.

He prescindido de emborracharlo porque el bizcocho que he utilizado no estaba seco sino todo lo contrario, muy jugoso y esponjoso con trozos de manzana. La crema pastelera y el tiempo se han encargado de apelmazar y cohesionar los distintos trozos dejándolos con una textura muy jugosa.

El postre es sencillo y podemos emplear cualquier tipo de bizcocho que tengamos a mano, y por qué no galletas o pastas...

Ingredientes:
Nª raciones: 1

  1. restos de bizcocho
  2. cacao en polvo

Para la crema pastelera

  1. 2 yemas (L)
  2. 15 gr. de azúcar
  3. 175 ml. de leche
  4. 5 ml. de extracto de vainilla
  5. 10 gr. de mantequilla
  6. piel de limón


Elaboración:
Empezamos preparando la crema pastelera, y para ello infusionamos la leche con la piel de limón; con la ayuda de un pelador cortamos tiras de la cáscara del mismo evitando coger la parte blanca de las capas inferiores, las introducimos en una cazuela con la leche y calentamos a fuego medio hasta casi alacnzar el punto de ebullición, cuando la retiramos del fogón y dejamos templar.

Retiramos las tiras de piel, incorporamos las yemas y el azúcar y batimos bien con unas varillas de mano; volvemos a llevar la cazuela al fuego y cocinamos a pontencia media y removiento constantemente hasta que comienza a espesar la crema. No la queremos muy densa, así que no la dejamos engordar en exceso, siempre teniendo en cuenta que al enfriarse espesa algo más.

Seguimos removiendo fuera del ogón unos momentos mientras baja un poco la temperatura, incorporamos la vainilla y la mantequilla a temperatura ambiente, removemos para integrar bien y reservamos mientras baja la temperatura hasta la ambiental.

Cubrimos la base del recipiente en que serviremos el postre con trozos del bizcocho, sin necesidad de dejar un fondo uniforme; cubrimos con una capa de crema pastelera y repetimos la operación: una nueva capa de bizcocho y otra de crema pastelera.

Por último espolvoreamos un poco de cacao puro en polvo por la superficie, cubrimos con film transparente y refrigeramos hasta el momento de consumir para que se asienten los sabores y las capas de ingredientes: la crema empapa ligeramente le bizcocho ablandándolo un poco.

Tan fácil como rico.


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