jueves, 5 de febrero de 2015

Conejo guisado

Conejo guisado; rabbit stew
Conejo guisado

Un guiso sencillo de preparar, sin prisas, listo para servir en unos 40 minutos. Además no precisa de nuestra atención constante, así que podemos ir haciendo otras cosas mientras lo tenemos en el fuego como puede ser la guarnición (unas patatas panadera, un puré espeso de patata o unos champiñones con calabacín no le van nada mal).

La receta que he usado de referencia, la de recetas de rechupete, es muy fácil de elaborar y la única variación ha sido no añadir tominllo por no tenerlo fresco. Me llamó la atención el título de la misma (conejo guisado al ajillo), pues para mí algo al ajillo es simplemente frito en un aceite previamente aromatizado al dorar los ajos en él, y lo cierto es que no me ha defraudado.

El conejo es una carne magra baja en grasas entre otras de sus buenas propiedades, por lo que podemos disfrutar (siempre sin abusar) de la salsa, que con ese punto casi caramelizado es espectacular al untar un bocado de carne en la misma. Los amantes del pan tienen en ella una excusa para dejar bien limpio el plato.

Ingredientes:
Nº raciones: 2

  1. 2 cuartos traseros de conejo
  2. 3 dientes de ajo
  3. AOVE
  4. 150 ml de vino blanco
  5. sal
  6. pimienta


Elaboración:
Salpimentamos la carne por ambas caras.

Cubrimos el fondo de la cazuela con un poco de aceite y calentamos a fuego medio-bajo; una vez haya adquirido temperatura incorporamos los dientes de ajo pelados y ligeramente machacados, cocinando y volteándolos hasta comenzar a dorarse por ambas caras. Los retiramos de la cazuela y reservamos.

Subimos la potencia del fuego y agregamos el conejo, dorando su carne igualmente por ambas caras; esta parte del guiso la hacemos con el fuego al máximo. Cuando lo hayamos dorado vertemos el vino y cocinamos unos minutos, aún a fuego vivo para consumir el alcohol.

Pasados 3 ó 4 minutos colocamos la tapadera a la cazuela y bajamos la potencia del fogón por debajo de la mitad, cocinando a partir de ahora durante 20 ó 25 minutos y volteando la carne más o menos hacia la mitad del tiempo. Cuando la carne esté tierna la retiramos al recipiente en que lo presentaremos.

Probablemente habrá aún líquido en la cazuela; volvemos a subir el fuego al máximo para reducirlo hasta casi caramelizar la salsa, que vertemos sobre el conejo.

Sin complicaciones pero muy rico.


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