lunes, 23 de febrero de 2015

Salteado de avena y plátano

Salteado de avena y plátano; oats and banana sauteed
Salteadao de avena y plátano

Ideal para el desayuno, lo preparamos en muy pocos minutos y nos va a dar energías para comenzar y afrontar la jornada con garantías. Son muchos los beneficios que la avena puede aportar a nuestra salud gracias a sus grandes propiedades nutritivas, con aminoácidos esenciales, hidratos de carbono de absorción lenta que nos van a mantener saciados durante más tiempo, vitaminas, minerales...

He querido romper con las formas más habituales de preparar este cereal, en forma de gachas, sumergidos en leche como unos cereales azucarados, o con yogur por ejemplo, y los he salteado junto con un par de plátanos; el resultado ha sido más que satisfactorio, pues aunque inicialmente podía parecer que quedaría un plato demasiado seco y difícil de masticar el plátano le ha aportado el punto jugoso imprescindible para una fácil ingesta.

Los plátanos empleados no estaban muy maduros, a propósito comprados así para evitar que quedasen demasiado blandos al cocinarlos; en el momento en que adquieren un ligero dorado y comienzan a ablandarse es cuando incorporamos la avena, que a los pocos segundos comienza a desprender todo su aroma. Con el fuego siempre a potencia relativamene alta y removiendo constantemente para evitar que se nos pegue la comida a la sartén, en los momentos finales incorporamos un poco de azúcar para caramelizar ligeramente.

Por supuesto que podemos consumir este plato en crudo, sin necesidad de encender los fogones, pero es tan poco el tiempo que precisamos para tenerlo listo y tanto el modo en que se enriquece su sabor que merece la pena el esfuerzo.

Ingredientes:
Nº raciones: 2

  1. 2 plátanos
  2. 60 gr. de copos de avena
  3. 20 gr. de azúcar (1 cs)
  4. aceite de oliva


Elaboración:
Calentamos la sartén con un poco de aceite mientras pelamos los plátanos y los cortamos en rodajas de unos 2 cm de grosor. Incorporamos el plátano a la sartén ya caliente y cocinamos a fuego vivo lo justo para que adquiera un ligero dorado por ambas caras pero sin llegar a ablandarse en exceso.

Añadimos la avena y manteniendo el fuego alto cocinamos mezclando y removiendo para que no se pegue. En poco más de un minuto comenzará a liberar todo su aroma la avena; añadimos entonces el azúcar y mezclamos bien, cocinando unos instantes más para caramelizar ligeramente el preparado.

Retiramos del fuego y servimos caliente.

Tremendamente sencillo, tremendamente delicioso.


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