lunes, 9 de marzo de 2015

Sotoserrano '15

Sotoserrano '15
Sotoserrano '15

Aprovechando una nueva edición de la Marcha MTB Sotoserrano-Caminomorisco, la 23ª, he podido difrutar de un fin de semana inesperado y lleno de diversión; y no es que acudir a la marcha fuese una decisión de última hora, menos aún en los últimos años que ya no es posible inscribirse a la misma el mismo día, minutos antes de comenzar a rodar. Las nuevas tecnologías avanzan sin freno y las inscripciones ya se hacen vía web, cerrándose las mismas con varios días de antelación.

Reconozcco que los últimos años han sido siempre diferentes, y es que después de hacerla X veces en su formato tradicional (siempre la versión larga) se puede hacer un poco monótono; pero para ello está la gente de Outzone, para hacer que sea amena y diferente cualquier salida en bici. El año pasado hice la modalidad corta, 34 km, en compañia de Isabel y Mª José, dos gemelas diferentes que me han mostrado otras visiones diferentes del ciclismo y de quienes no paro de aprender cosas; hace 2 ediciones nos desviamos de la marcha a la altura del emblemático Meandro Melero para recorrer alguna vereda poco transitada y probablemente desconocida para la inmensa mayoría de la gente que va a completar la marcha; algún año no hemos tenido ningún inconveniente en hacer sólo la primera parte de la ruta al ver el temporal de agua que se nos venía encima e irnos a comer unas buenas carnes a la brasa (y no es que no sepamos sufrir sobre la bicicleta, sino que disfrutamos de ella de una manera probablemente algo diferente a como la mayoría de la gente lo pueda entender).

Este año Iván propuso hacer noche el sábado en Sotoserrano y cenar por allí para evitar darnos el madrugón el domingo por la mañana; además había estado estudiando el mapa y tenía diseñada una alternativa diferente que merecía la pena explorar. Dicho y hecho, así que el sábado a mediodía después de salir de trabajar y dar una vuelta corta en bici me dirigí a Sotoserrano a disfrutar de lo que restaba de fin de semana.

El domingo fue espectacular en cuanto a lo meteorológico, sol y hasta 25ºC, y de lo demás mejor no hablar. Antes de la salida, relajado, charla con las amistades para pasar un rato ameno y ya pedaleando me pongo a rueda de Rubén, que con su nueva adquisición me lleva "con el gancho" durante la primera parte de la ruta mientras a él se le ve fresco como una lechuga; nos reagrupamos en Riomalo de Abajo y parada y fotos de rigor en el mencionado meandro. A partir de aquí comienza nuestra versión, nos "despistamos" del recorrido, ascendemos por una pista tendida para cruzar al otro lado de la Sierra de Valhondo y afrontar un descenso de vértigo con una pendiente máxima que llega al 40%; de nuevo reincorporados a la marcha a la altura de un tramo opcional algo más pedregoso y por el que optamos, por supuesto, terminamos el recorrido sin inconvenientes.

Pero aún queda la comida, en compañía de todo el grupo, gente que hemos hecho la ruta, otros que han venido a disfrutar del ambiente... la compañía la mejor, sin duda, para hacer que el tiempo pase volando y deseando que este tipo de jornadas se repitan con la mayor frecuencia posible.


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