jueves, 26 de marzo de 2015

Tarta de queso, sin horno

Tarta de queso; cheesecake
Tarta de queso, sin horno

Que la tarta de queso es un clásico entre los postres no se puede negar; la encontramos en la mayoría de las cartas de restaurante si no en todas, siempre diferente y casi siempre sabrosa. Su sabor suele ser suave, con texturas más o menos esponjosas y puede presentarse sobre una base de galleta, de bizcocho o sin ella, encontrando versiones para todos los gustos.

En esta ocasión sin necesidad de horno, el relleno es cremoso y ligeramente ácido por no llevar excesiva cantidad de edulcorante; pero esta acidez queda completamente anulada por la mermelada de higo empleada como cobertura, casera como no podía ser de otra forma y rompiendo con la tendencia habitual de emplear una mermelada de frutos rojos (fresa, frambuesa, arándano...).

El relleno no lleva más coagulante que un poco de maizena y el huevo; nada de gelatinas, cuajadas o similares, por lo que debemos dejar la crema bastante espesa a la hora de cocinarla si no queremos que una vez desmoldada la tarta se desmorone por no poder aguantar su propio peso, además de no dejar la capa del relleno excesivamente gruesa. En caso de no querer arriesgarnos no tenemos más que añadir unas hojas de gelatina o unos gramos de cuajada en el momento de cocinar la crema, siempre siguiendo las instrucciones del fabricante.

Lo que sí necesita esta tarta es tiempo de reposo para asentar texturas y sabores por lo que la cocinaremos el día antes, y mejor servirla fresca.

Ingredientes:
Nº raciones: 2 (1 molde de 12 cm. de diámetro)

  1. 8 galletas (tipo Digestive)
  2. 20 gr. de mantequilla
  3. 1 huevo (L)
  4. 10 gr. de maizena
  5. 20 gr. de miel
  6. 100 gr. de nata de repostería (33% M.G.)
  7. 80 gr. de queso crema
  8. Mermelada


Elaboración:
Trituramos las galletas mientras fundimos la mantequilla en el microondas; mezclamos ambos ingredientes haciendo una masa que distribuimos en la base de un molde desmontable presionándola ligeramente. La introducimos en el congelador para que se endurezca, mínimo media hora (si es más no pasa nada).

En una cazuela echamos el huevo, la maizena y la miel, y mezclamos bien con unas varillas de mano; incorporamos la nata y seguimos batiendo hasta que la mezcla sea líquida y sin grumos.

Agregamos entonces el queso crema y llevamos la cazuela al fuego a potencia media; mientras va cogiendo temperatura vamos mezclando e integrando el queso al batido con las varillas y cocinamos sin dejar de remover hasta que conseguimos una crema bien espesa; vertemos la crema en el molde sobre la base de galletas y dejamos entibiar antes de introducirla en el frigorífico para que termine de espesar.

En el momento de servirla será cuando la demoldemos y cubramos la supeficie con un poco de mermelada, en este caso de higo.


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