jueves, 16 de abril de 2015

Salmón y manzana

Salmón y manzana; salmon and apple
Salmón y manzana

La presencia de nutrientes como vitaminas, fibra y antioxidantes por parte de la manzana así como grasas "de las buenas" con abundancia de Omega 3 y proteínas de calidad por parte del salmón hacen de éste un segundo plato perfecto en la comida o sólo en la cena para ayudar a regenerar los tejidos de los músculos.

La manzana debidamente lavada la cocinamos cortada en rodajas y con su piel a fuego medio hasta estar blanda pero sin deshacerse y la adición de un poco de azúcar al final contrarresta la posible acidez de la misma (depende de la variedad de manzana) y ayuda a caramelizarla ligeramente. Por otro lado el salmón lo cocinamos a la plancha sólo por la cara de la piel para tostarla y sin nada de aceite porque ya se encarga él de deprender parte del propio durante la cocción; al final de la misma tapando la satén conseguimos rebajar el tiempo de cocinado al aumentar la temperatura y terminar de hacerse en su propio vapor.

Esta forma de preparar el salmón hace que su sabor no sea tan marcado como cuando lo hacemos a la plancha tostando y formando una ligera costra en su superficie, combinando a la perfección y sin anular el propio y siempre más suave de la manzana.

Ingredientes:
Nº raciones: 2
2 filetes de salmón (lomo)
1 manzana mediana (golden)
sal
pimienta negra
1 cc de azúcar

Elaboración:
Lavamos la manzana, la descorazonamos y cortamos en rodajas de 0,5 cm. de grosor aproximadamente, con piel incluida. Cocinamos las rodajas a fuego medio en una sartén ya caliente y suficientemente grande para que quepan todas sin necesidad de montar unas sobre otras; pincelamos previamente el fondo de la sartén con un poco de aceite, aunque no es necesario en caso de estar en buenas condiciones el recubrimiento antiadherente. Colocamos la tapadera para que la manzana se vaya pochando con su propio jugo, y cuando veamos que está blanda espolvoreamos un poco de azúcar sobre ella dejando que se funda ya sin la tapadera.

Con cuidado porque están bastante blandas y delicadas las rodajas las disponemos sobre el plato de servicio, a modo de cama.

Mientras se cocinaba la manzana hemos quitado las espinas al salmón y lo hemos secado con papael absorbente. Lo cocinamos en una sartén o plancha muy caliente y sólo por la cara de la piel; no es nesario aceite, pues el salmón soltará su propia grasa. Salamos ligeramente la superficie y podemos colocar la tapadera a la sartén para generar un poco de vapor que ayude a cocinar el pescado por toda su superficie; en los últimos instantes retiramos la tapadera y molemos sobre el salmón un poco de pimienta negra.

Retiramos el pescado ya cocinado, ligeramente sonrosado, y lo colocamos sobre la cama de manzanas. Servimos caliente.

Sabroso, superior.


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