lunes, 27 de julio de 2015

De Covatilla a Tremedal

De Covatilla a Tremedal
De Covatilla a Tremedal

Salgo temprano, unos minutos antes de las 8 de la mañana, cuando el sol comienza a asomar por encima de la sierra que voy a afrontar y los jóvenes vuelven andando de las fiestas del pueblo de al lado.

Desde prácticamente la primera pedalada y hasta coronar la sierra en Canchal Negro todo el trayecto será hacia arriba, con más o menos pendiente pero siempre ascendiendo desde los 925 m. de altitud del punto de partida hasta los 2360 m. casi 19 km. después en el mencionado Canchal Negro junto al fin del remonte de las pistas de la estación de esquí.

La primera parte la hago por los caminos y senderos que suelo transitar a diario hasta alcanzar la carretera que me subirá a la estación de esquí Sierra de Béjar - La Covatilla, fin de etapa de la Vuelta Ciclista a España en varias ocasiones, y desde aquí por las pistas hasta la parte alta de la estación; lo cierto es que quitando la primera rampa al arrancar del aparcamiento de la estación tras un breve reposo para tomar una barrita energética (no para reponer fuerzas sino más para no dejar vaciar los depósitos de glucógeno) el resto de la ascensión es bastante llevadera.

Ya arriba repaso el track para dirigirme hacia el Alto de Tremedal; este tramo ya lo hice años atrás, acompañado en aquella ocasión y aunque recordaba que había tramos de pateo en esta jornada me ha tocado andar algo más, probablemente porque me he desviado de inicio unos metros a la derecha del track (no hay sendero marcado), no más de 15 ó 20, pero los suficienetes para no poder hacer la primera parte del descenso sobre la bicicleta. Llegar al Alto de Tremedal me ha supuesto más tiempo y esfuerzo del que esperaba, así que decido parar de nuevo a reponer fuerzas, otra barrita y un gel que según estoy tomando adquiero conciencia de lo vacío que tenía el estómago.

No quiero parar mucho tiempo, pues ahora comienza un tramo que desconozco, la bajada a Becedas evitando la carretera; he dibujado un par de tracks en casa que he cargado en el gps, 2 opciones que deberían bajarme al mencionado pueblo; cuando lo he hecho ha sido estudiando varios mapas topográficos, de catastro y ortofotos en los que aparecen los caminos así que tengo esperanzas de poder transitarlos. Alcanzo el punto en que debo abandonar el asfalto después de pocos metros de descenso y es a partir de ahora cuando seré plenamente consciente de lo mucho que se desciende en poco rato, pues después de haber intentado ambas rutas debo volver sobre mis rodadas porque la vegetación ha cerrado totalmente el paso, he intentado atravesar varios tramos completamente cubiertos de enormes escobas y zarzales, me he llenado de arañazos y no se ve que vaya ha mejorar la cosa. El regreso al asfalto por el mismo punto en que lo abandoné es penoso pero lo alcanzo en menos tiempo del esperado y desciendo a Becedas.

Durante la bajada del puerto me encuentro a un ciclista con su bici de carretera que está parado arreglando un pinchazo y me detengo para ofrecerle mi ayuda si la necesita; me dice que es la segunda vez que pincha, que ya está poniendo parches porque sólo llevaba una cámara de repuesto y que tal vez le podré acompañar en mi regreso a Béjar. Lo siento, pero le digo que no le acompañaré porque voy por caminos y senderos, no por carretera, así que me despido después de ver que se apaña solo. Continúo bajando y veo que hay un camino que va atravesando la carretera en dirección a Becedas pero no lo tomo porque ya voy justo de fuerzas y no quiero más aventuras de las necesarias; tomo nota mental para mirarlo en los mapas y probarlo en un futuro.

Llego a Becedas y me dirijo a Neila de San Miguel por el GR10 inicialmente para dejarlo a medio camino; no llego a Neila, sino que me desvío a un camino al llegar al asfalto que me ha de llevar a la pista que cogería desde este pueblo hasta un pequeño estanque, donde tomo un último gel para afrontar la última parte de la jornada. Llego al Alto de La Hoya por un sendero que conozco bien y no me puedo resistirme a coger el camino que une los pueblos de La Hoya y Vallejera con un tramo final empedrado que me encanta pero que en esta ocasión desciendo más por inercia que otra cosa. Aún así y como la cabra tira al monte en lugar de coger directamente la carretera en Vallejera para bajar a Béjar me sorprendo desviándome al cementerio para enlazar con Navacarros por sendero y camino y ya sí, desde Casablanca a Béjar por la carretera.

Termino exhausto después de 7 horas de esfuerzo casi ininterrumpido pero contento de haber completado la ruta.


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