miércoles, 16 de septiembre de 2015

Tortitas

Tortitas; Pancakes
Tortitas

Un básico al otro lado del Atlántico que suelo preparar de vez en cuando, sencillas tanto en el conjunto de ingredientes como en su elaboración; de hecho empleamos los mismos ingredientes que en los crêps (además de la levadura química) pero en diferente proporción para conseguir una masa más densa.

Son perfectas para desayunar o en la merienda y las podemos acompañar de un poco de mermelada, confitura, miel, sirope, mantequilla, queso crema... siempre recién cocinadas, aún templadas. Y si no disponemos de tiempo suficiente para prepararlas siempre hay soluciones como elaborar el batido la noche antes y refrigerarlo hasta el momento de cocinarlas; en este caso lo dejaremos un poco más líquido porque con el reposo la masa espesará. Otra opción es hacer más cantidad de las que vayamos a comer el día que las preparemos y congelar las sobrantes individualmente envueltas en papel alumnio; así el día que las queramos comer sólo deberemos sacarlas la noche antes del congelador y calentarlas ligeramente en el momento de comerlas.

Ingredientes:
Nº raciones: 4 unidades

  1. 70 gr. de harina de repostería
  2. 140 gr. de leche
  3. 15 gr. de azúcar
  4. 15 gr. de mantequilla (fundida)
  5. 4 gr. de levadura quimica
  6. 1 huevo (L)


Elaboración:
Comenzamos fundiendo la mantequilla en el mimcroondas o al baño maría y la dejamos templar.

Batimos el huevo y el azúcar con la ayuda de unas varillas de mano (no son imprescindibles las eléctricas porque no es necesario airear en exceso la masa); incorporamos la leche y la mantequilla y volvemos a batir. Por último incorporamos la harina con la levadura y mezclamos bien para dejar un batido sin grumos.

Dejamos reposar la masa al menos 10 ó 15 minutos, aunque la podemos dejar tranquilamente en el frigorífico toda la noche.

Calentamos una sartén impregnada con un poco de mantequilla o aceite suave a fuego medio; cuando haya alcanzado temperatura echamos un par de cucharones del batido y dejamos cocinar hasta que se dore la superficie inferior y comiencen a salir pequeñas burbujas en la superficie. Volteamos con la ayuda de una espátula y terminamos de cocinar por la otra cara.

Repetimos la operación hasta terminar la masa; según las vamos retirando del fuego las vamos apilando unas sobre otras y las cubrimos con un trapo limpio para que conserven la temperatura.

Servimos al momento solas o acompañadas, de miel en este caso.


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