miércoles, 14 de octubre de 2015

Tarta de crema y manzana

Tarta de crema y manzana; custar and apple pie
Tarta de crema y manzana

La receta la vi en una de las publicaciones de "directo a paladar" y enseguida supe que no tardaría mucho en hacerla, aunque versionándola a mi manera. Así, para la base he hecho una masa quebrada con parte de harina de centeno con la idea de darle un toque diferente de sabor y color; y en cuanto a la crema pastelera he aprovechado un bote abierto de leche condensada para endulzarla en lugar de azúcar con un resultado que me ha agradado bastante.

No empleo frutos secos como en la versión original que deberían dar un contraste crujiente y un punto de sabor diferente, pero tampoco quería recargar en exceso el dulce.

El resultado final ha sido una tarta sencilla con una base suficientemente consistente para aguantar el relleno, ni blanda ni excesivamente dura o crujiente, con un relleno de crema pastelera de textura cremosa y lo suficientemente cuajada para no desparramarse al hacer el corte.

La cantidad de miel empleada es muy poca, un fino hilo sobre la manzana que ayuda a darle un poco de brillo durante el horneado pero insuficiente para poder percibir su sabor al degustar este rico postre.

Por último, las cantidades especificadas para la masa quebrada son excesivas para el tamaño de molde empleado, así que el sobrante (la mitad aproximadamente) lo podemos envolver en film transparente y congelarlo para futuras ocasiones.

Ingredientes:
Nº raciones: 1 molde de 15 cm. de diámetro

Para la masa:
  1. 95 gr. de mantequilla (a temperatura ambiente)
  2. 25 gr. de leche
  3. 25 gr. de harina integral de centeno
  4. 100 gr. de harina de trigo
  5. 1 pizca de sal
Para la crema:
  1. 1 huevo (L)
  2. 65 gr. de leche condensada (light)
  3. 65 gr. de leche
Para la cobertura:
  1. 1 manzana pequeña
  2. miel

Elaboración:
Para la masa:

En un recipiente adecuado echamos la mantequilla y la suavizamos con una espátula hasta que tenga una consistencia cremosa; añadimos entonces la sal y la leche y mezclamos hasta que la crema haya absorbido todo el líquido.

Incorporamos las harinas y vamos amasando inicialmente en el mismo recipiente con la yema de los dedos hasta que comenzamos a obtener una consistencia arenosa; echamos entonces la masa en la mesa de trabajo y la amasamos lo justo para conseguir que sea homogénea, hacemos una bola con ella que envolvemos en film transparente y refrigeramos durante al menos 2 horas.

Para la crema:

En la cazuela que llevaremos al fuego cascamos y batimos el huevo; añadimos la leche condensada y la leche y mezclamos y removemos con las varillas de mano mientras la vamos cocinando a fuego medio, sin dejar que alcance la ebullición y hasta que comience a espesar.

Retiramos la cazuela del fuego y seguimos removivendo durante unos instantes más; echamos la crema en un recipiente, cubrimos con film transparente tocando la superficie de la crema para evitar que se forme costra y dejamos entibiar a tempertura ambiente antes de refrigerar hasta su uso.

Montaje y cocción:

Encamisamos el molde o lo forramos con papel de horno.

Extendemos la masa con la ayuda de rodillo y la colocamos en el molde ciñéndola bien a la base y paredes; debemos trabajarla con cierta rapidez para evitar que con el aumento de la temperatura se torne pegajosa y difícil de manejar.

Agitamos ligeramente la crema pastelera para dotarla de una textura cremosa y la derramamos sobre la masa alisando la superficie con el dorso de una cuchara, por ejemplo.

Pelamos y cortamos la manzana en gajos que distribuimos por toda la superficie procurando colocarlos de la manera más estética posible, regamos con un poco de miel, lo justo para manchar un poco la superficie y llevamos al horno ya caliente.

Cocinamos hasta comenzar a dorarse la manzana; en mi caso han sido 25 minutos en un horno de aire a 150ºC, aunque dependerá de cada horno y del tamaño del molde. Apagamos el horno y dejamos reposar dentro del mismo unos minutos antes de abrir la puerta para permitir que se igualen las temperaturas interior y exterior poco a poco.

Ya tibia la tarta la sacamos del horno y refrigeramos bien envuelta en film transparente para evitar que la humedad reblandezca la base. Cuando la vayamos a comer será cuando la desmoldemos.

Más fácil de lo que pueda parecer y muy buena.


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